La relación entre Aída Victoria Merlano, una de las creadoras de contenido más seguidas y polémicas de Colombia, y Juan David Tejada, conocido en redes como “El Agropecuario”, parecía salida de un cuento moderno: amor mediático, lujos, bromas virales y un embarazo que generó ternura en millones de seguidores. Sin embargo, todo cambió cuando, tras el nacimiento de su hijo Emiliano Tejada, comenzaron a circular mensajes, indirectas y acusaciones mutuas que destaparon una tormenta emocional y mediática que hoy tiene a todo el país hablando.
Lo que empezó como una historia romántica, terminó convirtiéndose en un campo de batalla digital donde se mezclan el amor, la paternidad, los celos, los rumores y la exposición pública de una familia que se formó bajo los reflectores.
De la pasión al conflicto: el inicio del distanciamiento
Durante meses, Aída Victoria y “El Agropecuario” mostraron una relación intensa y mediática. Publicaban videos juntos, retos de pareja, declaraciones de amor y hasta su convivencia en fincas y eventos sociales.
Sin embargo, la cercanía comenzó a diluirse tras el nacimiento del bebé. Las publicaciones conjuntas desaparecieron, los mensajes románticos se transformaron en silencios, y las apariciones públicas dejaron de ocurrir.
Los seguidores no tardaron en notar la tensión. En septiembre de 2025, Tejada subió un video con la frase “que no se enamoren nunca”, y Aída publicó reflexiones sobre “el amor propio y las segundas oportunidades”. Las alarmas se encendieron: algo no estaba bien en la pareja.
Los chats filtrados: cuando la intimidad se volvió pública
El punto más alto de la polémica llegó cuando Aída Victoria compartió capturas de conversaciones privadas con su expareja. En ellas, se leen frases donde ella le reclama por no visitar a su hijo durante más de veinte días y por actitudes agresivas en presencia del bebé. Entre los mensajes más difundidos se destacan:
“Te ganaste que te aborrezca.”
“Llevas 20 días sin verlo.”
“Gracias a Dios no necesito nada de ti.”
Estas frases bastaron para que los medios y las redes estallaran. Miles de usuarios tomaron partido, algunos apoyando a Aída por “alzar la voz como madre”, y otros criticándola por exponer su vida familiar en público. Ella aseguró que no buscaba lástima, sino respeto:
“Si fuera por temas del niño, podría no volver a escribirte en mi vida.”
Para muchos, esa fue una declaración de independencia emocional y económica.
La respuesta de “El Agropecuario”: defensa y contradicciones
Juan David Tejada no tardó en responder. En su cuenta de Instagram, publicó un video afirmando que no se dejaría provocar y que las declaraciones de Aída estaban “fuera de contexto”. Negó haber sido un padre ausente y aseguró que sí había estado presente durante los primeros meses del bebé, aunque reconoció que hubo discusiones.
Según él, el tema económico nunca fue problema, ya que ambos tenían acuerdos comerciales y se repartían ganancias por igual en sus proyectos digitales y de marca. También dejó entrever que Aída “atraviesa procesos emocionales complicados” y que por eso prefiere mantenerse al margen de la polémica.
Aun así, sus declaraciones fueron vistas como una forma indirecta de desacreditarla, lo que generó aún más rechazo en redes. Mientras tanto, los seguidores continuaban alimentando el debate con teorías, memes y comentarios divididos entre la empatía y el morbo.
El centro del conflicto: Emiliano, el hijo que lo cambió todo
El nacimiento del pequeño Emiliano parecía ser el capítulo más feliz de la historia. Aída se mostró como una madre dedicada, compartiendo rutinas de lactancia, desvelos y momentos de ternura.
Pero la situación con su expareja opacó la alegría. Según Aída, la falta de apoyo y la distancia emocional afectaron el vínculo familiar. Declaró que su prioridad absoluta es el bienestar de su hijo y que no permitirá ningún tipo de agresión o indiferencia hacia él. En contraste, “El Agropecuario” ha intentado mostrarse como un padre responsable, pero su imagen se ha visto afectada por el escándalo mediático y la exposición de los chats.
Las redes explotan: apoyo, críticas y teorías
Las redes sociales se convirtieron en un ring de opiniones. El nombre de Aída Victoria Merlano fue tendencia durante varios días en X (Twitter), Instagram y TikTok.
- Algunos usuarios defendieron su derecho a denunciar públicamente lo que considera injusto.
- Otros señalaron que exponer a su hijo y su expareja solo agrava la situación.
- Algunos medios y creadores aprovecharon el conflicto para aumentar visitas con titulares sensacionalistas.
Aída, sin embargo, respondió con firmeza:
“En este país, cuando una mujer habla, la culpan. Pero si se calla, también la juzgan.”
Esa frase fue replicada por miles de mujeres que se sintieron identificadas con su lucha, convirtiéndola en símbolo de resiliencia y empoderamiento femenino.
De la exposición al aprendizaje: Aída y su nueva etapa
Tras la tormenta mediática, Aída ha intentado dar un giro positivo. En sus últimas historias y transmisiones, se le ha visto enfocada en su maternidad, su salud mental y sus proyectos personales.
Ha hablado sobre cómo ser madre le cambió la vida y sobre el reto de criar a un hijo en medio del escrutinio público. Incluso ha afirmado que no se arrepiente de haber sido sincera:
“Si ser honesta me cuesta críticas, las recibo. Prefiero eso a vivir fingiendo.”
Por su parte, “El Agropecuario” ha mantenido un perfil más bajo, enfocándose en sus negocios y compartiendo mensajes sobre resiliencia y trabajo en el campo, aunque sin referirse directamente al tema.
Reflexión final: fama, amor y redes sociales
El caso de Aída Victoria Merlano y Juan David Tejada refleja cómo las relaciones sentimentales de las figuras públicas pueden convertirse en espectáculo. En la era digital, cualquier diferencia privada se amplifica, se interpreta y se monetiza. Esta historia muestra la delgada línea entre lo personal y lo mediático, y cómo las redes pueden ser tanto un refugio como un campo de batalla. Más allá del escándalo, deja una lección sobre la responsabilidad emocional, la exposición excesiva y el impacto de las decisiones públicas en la vida de un hijo.
Una historia que sigue abierta
Aunque muchos creen que la relación está completamente rota, ni Aída Victoria ni “El Agropecuario” han confirmado oficialmente una ruptura definitiva. Los seguidores siguen atentos a cada publicación, cada indirecta y cada silencio. Mientras tanto, Aída se consolida como una figura polémica, pero también auténtica, que no teme hablar de sus errores, su maternidad y sus procesos internos.
Su historia, más allá del drama, se convierte en un reflejo de las relaciones modernas expuestas a la lupa de las redes sociales.